En este relato humorístico, el fanfarrón irlandés Sir Patrick O'Grandison cuenta cómo compitió con un refinado maestro de danza francés por la atención de la viuda Mrs. Tracle en Londres. Entre malentendidos lingüísticos, exageraciones y rivalidad nacional caricaturesca, Sir Patrick termina involucrado en una escena absurda que explica, de manera cómica, por qué el pequeño francés terminó con el brazo en cabestrillo.