En la inmensidad de la pampa, un joven encuentra en la figura del gaucho Segundo Sombra un modelo de hombría, estoicismo y libertad absoluta. Esta novela es una elegía a un mundo rural que desaparece, narrada con una prosa que respira el aroma de la tierra y el cuero. Un viaje iniciático que define la esencia de la identidad argentina a través de la relación entre maestro y discípulo.