La brutalidad, la avaricia y el oscurantismo estallan en una aldea dominada por la superstición y la miseria. Un ser marginado y deforme se convierte en el macabro centro de una disputa familiar por la exhibición pública, desatando las pasiones más bajas de sus habitantes. El lenguaje áspero, poético y vanguardista crea una atmósfera opresiva, casi alucinante. Una tragedia rural descarnada que retrata con maestría la animalidad oculta bajo las convenciones civilizadas.